Las Dad Hats (las gorras clásicas de algodón, sin estructura y con visera curva) ya no son solo para que tu padre limpie el jardín. Se han convertido en el accesorio rey del minimalismo urbano. Son cómodas, se ajustan perfectamente a la cabeza y dan ese aire desenfadado de «me he puesto lo primero que he visto pero sigo teniendo estilazo».